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Cuando Dios creó al ser humano, no lo hizo pensando que venía a esta vida a sufrir. Es cierto que venimos a evolucionar, a desarrollarnos, y que esta vida es una gran aula en la que aprendemos a reconocernos en el otro y a aprender de lo que nos perturba de nuestro hermano.
También es cierto que ese aprendizaje lo podemos llevar a cabo desde la felicidad, aprendiendo jugando, como lo hacen los niños; o, por el contrario, lo hacemos desde el sufrimiento, la queja, el dolor y la lucha. Yo elijo hacerlo desde el placer, entendiendo que "quedarme" en él sino trascenderlo y crecer.
TU MERECES SER FELIZ POR EL SÓLO HECHO DE SER EL/LA HIJO/HIJA BIENAMAD@ DE DIOS.
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